12 febrero, 2012

El Chico Malo de la poesía

SOÑÉ

que estaba
en mi habitación

después de que me hubiera
pegado un tiro en la barriga
alguna zorra.

por el suelo
reptaban serpientes

mientras que fuera
un maestro de escuela
cantaba
una vieja canción
escolar

entonces

las
cortinas
ardieron

sonó el
teléfono

todo parecía
tener

prisa
por morir

así que
decidí
morir

cosa que hizo
felices a todos los
malos poetas
y satisfizo a
todos los buenos poetas

mientras se
apresuraban
con la intención de
ocupar el puesto vacante

entonces
terminó
el sueño

desperté
y era

el Chico Malo
de la poesía

otra
vez.

(Charles Bukowsky, escritor maldito)

05 febrero, 2012

CUENTA UN SUFÍ........


¿Qué pides a cambio de tu alma? _le pregunta Satanás al Hombre.

_Quiero riqueza, poder, honores. También juventud, fuerza, vigor. Exijo sabiduría, buena suerte, amor y placeres. ¿Me darás todo esto? –responde el Hombre.

_No, no te daré nada _dice Satanás.

_Entonces no te entregaré mi alma.

_No hace falta, tu alma ya es mía.

PUBLICADO EN MI SPACE EL 30-04-07

12 febrero, 2010

Hace tanto que no paso por aquí.

La verdad es que los meses pasan muy rápido; y las semanas, incluso los días. Es una apreciación que se confirma con el paso de los años, no cabe duda. El tiempo se comprime según vamos envejeciendo y las tareas, esas pequeñas y casi rutinarias tareas, requieren más de nuestro tiempo.
Me fastidia no poder seguir publicando más a menudo en los blogs, así como no poder comentar los de otros blogueros/as, pero he pasado unos meses con el ánimo bajo y otro tipo de preocupaciones. No siempre acompaña la inspiración y uno suele andar escaso de ella.
Digamos que ahora ando descubriendo autores "casi" desconocidos para la gran mayoría, aunque premiados en su momento. La sorpresa está siendo fenomenal: autores de un sólo libro, o dos, realmente fascinantes y creativos. Algunos han pasado por la vida casi sin pena ni gloria, con un premio literario, eso sí, pero después olvidados y no reeditados. Es posible que los expertos en literatura hispana tengan conocimiento de ellos, supongo. Me refiero a los estudiosos de nuestra literatura y autores.
También, entre esos premiados, he leído obras de los años cuarenta, sesenta, del siglo pasado, cuyas creaciones han quedado como grandes obras de nuestra literatura. Es el caso de la novela Nada, de la escritora Carmen Laforet, premio Nadal en el año 1944. Una obra de culto para muchas generaciones y que recomiendo a las actuales. No defrauda en absoluto.
En otro momento de más inspiración comentaré algo de la autora y su obra.

21 julio, 2009

Como decíamos ayer.....

... pues eso, despues de tantos meses de lectura aquí estamos de vuelta.

Prometo dar rienda suelta a mis comentarios sobre libros y todo aquello que me vanga a la cabeza. La verdad es que no sé cómo encauzar este blog puñetero, pere creo que los libros tendrán ventaja sobre otras disquisiciones. Es un vicio bendito, ese de la lectura; tan bendito como el vicio de las prácticas sexuales. Éste último bendecido por los dioses, que no por Dios, no confundamos. Hasta en los cielos hay castas; no en balde los dioses guerrearon junto a los mortales para salvaguardar sus privilegios. Casi siempre ganaba el cabronazo de Zeus.
Entre mis mitológicos favoritos está ese pobre diablo de dios menor, siempre empalmado y por toda la eternidad, que ya es tiempo, ya. Priapo , así se llama ese dios que combatía el mal de ojo, garantizaba la cosecha y hasta servía de espantapájaros. Valía lo mismo para un roto que para un descosido, y siempre con la verga en alto. Qué tortura. El pobre era feo y con unos genitales desproporcionados. Más que huevos tenía huevazos. Si leeemos sobre su historia nos daremos cuenta de que pagó sin tener culpa.
Otro que me fascina es el porculizante de Cupido; un angelito la mar de hijo de puta que se permite el lujo de emparejar a lo más dispar. Imaginemos a cualquiera de nuestros enemigos, o enemigas, bajo el influjo de un flechazo y enamorado/a como un gilipollas de un caballo, o de una gallina, o de Aznar, o del sastre de Camps...... por imaginar que no quede.
En fin, seguiremos repasando el Olimpo y sus habitantes.

27 enero, 2009

Un día gris, muy gris.

Amaneció mal, muy mal. Gris de nubes feas, frio el día, muy frio para mi gusto. Me apetecía quedarme en la cama, pero me levanté casi a gatas, por el puto efecto del ansiolítico. Aunque es una dosis mínima esas pastillas me hacen polvo, casi no me dejan pensar al comenzar el día. Creo que voy a reducirlo a la mitad; se lo consultaré a la médica, como dicen los viejos de mi barrio. A lo mejor ya no lo necesito.... ansiedad no noto mucha, pero me ayuda a dormir, aunque eso también es mentira, porque duermo mal. Al final todo es mentira. Vivimos en una absurda burbuja llena de mentiras. Nos mentimos a nosotros mismos, nos gusta. Bueno, a lo que iba: me duché y me obsequié con un desayuno a mi gusto. Antes de salir me vestí y después me vi en la calle llena de frio y de coches. Caminé deprisa hasta llegar a la zona de la Catedral.
Poca gente un poco más abajo, en la zona del Arrabalejo..... mis paseos suelen ser meditativos, pues voy solo y no hablo con nadie, salvo que me encuentre con algún conocido o familiar, cosa fácil de suceder en una pequeña ciudadela como ésta. Por fin llegué al primero de mis destinos. Hice unas pequeñas compras en plan marujo y seguí caminando y caminando. Una ciudad dice mucho de sus habitantes, y los habitantes de este rincón de Andalucía son los más castellanizados de toda la comunidad autónoma. Llegué al segundo de mis destinos y empecé a mirar libros. Los hay en oferta por las rebajas, restos de series y autores poco conocidos, libros que no enganchan mucho. Pero de vez en cuando descubres algún chollo. Por ejemplo, Rebelión en la granja, de Orwell, un clásico que merece ser leido. Otro que vi en el montón fue El guardián entre el centeno, de Salinger y un par de novelas de Paul Auster bastante buenas. Lo sé porque ya están leídas por un servidor. Y me gustaron. Auster tiene gancho con sus historias y sus novelas dentro de la propia novela. Como soy un vicioso de la lectura y me encanta descubrir nuevos autores, me compré la primera de la trilogía de Millennium, Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. Otro día contaré algo de Larsson, fallecido antes de ver publicada su trilogía.
Mi vicio llega más lejos todavía, pasé por la Biblioteca y saqué cuatro libros. Tres de autores desconocidos para mí:
  1. El mestro y Margarita, de Mijail Bulgákov.
  2. Una novela rusa, de Emmanuel Carrére.
  3. En el camino, de Jack Kerouac (obra de culto de la generación beat)
  4. La senda del perdedor, de mi admirado Charles Bukowski.

Y de momento eso es todo. Voy a cenar con permiso de mis posibles lectores. Mañana más y con música.

22 enero, 2009

Dios es que no tiene perdón de Dios con lo que pasa

Esas palabras las dijo hace poco alguien en televisión. El miércoles estuve en el hospital pasando mi revisión mensual, o control, del puto Sintrom, esa especie de aspirina a lo bestia que evita un exceso de coagulación en la sangre, dependiendo de cada paciente y tal. De esta manera evito que mi querida válvula, implantada en mi lindo corazón, se obstruya por cualquier gilipollez.

Las visitas a los hospitales pueden traumatizar incluso a tipos como los Hermanos Marx; deprime ver las condiciones de trabajo del personal, las instalaciones obsoletas, el amiguismo a la hora de colar a algún paciente en las consultas, la poca educación cívica de los asistentes a las consultas, el desmadre en el aparcamiento de los coches.

Pasé la mañana, hasta las once horas, esperando los resultados de mi analítica. Di cortos paseos por el pasillo de la ¿sala de espera?, saturada de sufridos "sintronianos", la mayoría ancianos acompañados por algún familiar con-cara-de-mala-leche-por-la-tarea-incómoda-de-tener-que-llevar-al-viejo-o-la-vieja-al-dichoso-control. Antes me gratifiqué con un buen desayuno en la nueva cafetería, con pantallón de televisión incluido. Había llegado en ayunas, que coño.
Me llevé un libro de bolsillo para leer (Sociedad humana: ética y política, de Bertrand Russell), un tema sencillito, sin complicaciones; vamos, un libro ligero para pasar el rato. Pero ante la cantidad de público que me rodeaba por todos lados, menos por uno, preferí escuchar la radio en mi flamante mp4, porque un servidor, a pesar de ser un triste pensionista (vivo a costa de ZP, que se joda) tiene mp4 y todo. Escuchaba yo Radio5-todo-noticias, mientras observaba a los especímenes que iban y venían, salían y entraban, bajaban y subían por todos lados de los laterales del pasillo y escalera. Una vieja casi se da de morros por no agarrarse a la salida del ascensor; otro capullo, joven, bajó la escalera de cuatro en cuatro, y en el último tramo se hizo la picha un lio, dando un traspiés y tragándose una columna. La columna aguantó. De pie y de espaldas tenía enfrente a una mole vestido con una especie de chandal raro, en plan camuflaje, pero con un pantalón que le sobraba culera una "jartá" (como dicen por aquí). Parecía que iba cagao con tal pantalón. Cuando la criatura hizo ademán de volverse y situarse de cara, pude comprobar el rostro y la pinta de un simio, cabeza rapada y con perilla de chivo, los brazos colgando en plan abandono y la mente también. Hubiese jurado que su profesión es una de las que más suenan ahora: portero de discoteca. Unas manos que si te agarran te joden la tuya. Ancho, cachas, ojos poco tiernos, mirada de pocos amigos. Vamos, aquí un amigo.
De repente me entró la vena filosófica y me dio por pensar que Dios no habita en sitios semejantes. Ni en ningún otro sitio. Pensé que Dios, de existir, debería ser mujer. Una mujer divina, con un culo magnífico (propio de una diosa) y ropa vaporosa y transparente, de diseño celestial, por supuesto. Acompañada por una corte de ángelas y angelitas (pero con sexo, no como los ángeles). Estaba yo pasando el rato entre las noticias del hombre del día (Obama) y mis ocurrencias mentales sobre Dios-mujer-vaporosa-culo-magnífico, cuando apareció una cirujano: cara de cansancio, como de muchas horas de quirófano, ojos azules, uniforme verde y gorro del mismo color que dejaba ver unos cabellos rubios. Rostro interesante, alta, bien.
A las once en punto me hicieron entrega del informe analítico. Todo correcto. Como tengo el coche sin batería, agarré un taxi y me planté en casa. Mi pareja tuvo turno de noche y dormía como una bendita, así que salí de nuevo a la calle y fui a visitar a mis amigos los polleros, en el mercado. Tengo una relación literaria con esta familia, compuesta por un matrimonio joven y la hermana de él, también joven. La mujer del pollero ha terminado de leer "Cumbres borrascosas", libro que le ha durado un montón de tiempo, porque no dispone de mucho para la lectura. El marido se terminó un tocho enorme de una autor británico del siglo XIX, cuyo tema no recuerdo ya. La cuñada lee lo que los otros ya han leido. Después me preguntan qué estoy leyendo, y me obligan a dar una pequeña reseña delante de todos los clientes de la pollería, que se esperan a que termine de contar de qué va el tema del libro con caras interrogantes. Lo que hace la incultura. Para terminar nuestra compra-entrevista, ellos me piden que les recomiende algún libro interesante. En tonces, mi menda se tira el moco y larga una clase magistral sobre los libros más de actualidad literaria. Ellos me escuchan muy atentos mientras descuartizan pollos, cortan pechugas en filetes y terminan de prepararme la bolsa con lo solicitado. Hace poco los encontré por el Paseo de la Estación con sus hijas, venían de comprar uno de los libros que les recomendé hacía unas semanas. Gente aplicada. Me hacen los deberes.
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Para terminar este mal rollo, y ya que hoy es mi cumple, me gustaria saber quién me robó, hace años, muchos años, el mes de Abril.
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