21 julio, 2009

Como decíamos ayer.....

... pues eso, despues de tantos meses de lectura aquí estamos de vuelta.

Prometo dar rienda suelta a mis comentarios sobre libros y todo aquello que me vanga a la cabeza. La verdad es que no sé cómo encauzar este blog puñetero, pere creo que los libros tendrán ventaja sobre otras disquisiciones. Es un vicio bendito, ese de la lectura; tan bendito como el vicio de las prácticas sexuales. Éste último bendecido por los dioses, que no por Dios, no confundamos. Hasta en los cielos hay castas; no en balde los dioses guerrearon junto a los mortales para salvaguardar sus privilegios. Casi siempre ganaba el cabronazo de Zeus.
Entre mis mitológicos favoritos está ese pobre diablo de dios menor, siempre empalmado y por toda la eternidad, que ya es tiempo, ya. Priapo , así se llama ese dios que combatía el mal de ojo, garantizaba la cosecha y hasta servía de espantapájaros. Valía lo mismo para un roto que para un descosido, y siempre con la verga en alto. Qué tortura. El pobre era feo y con unos genitales desproporcionados. Más que huevos tenía huevazos. Si leeemos sobre su historia nos daremos cuenta de que pagó sin tener culpa.
Otro que me fascina es el porculizante de Cupido; un angelito la mar de hijo de puta que se permite el lujo de emparejar a lo más dispar. Imaginemos a cualquiera de nuestros enemigos, o enemigas, bajo el influjo de un flechazo y enamorado/a como un gilipollas de un caballo, o de una gallina, o de Aznar, o del sastre de Camps...... por imaginar que no quede.
En fin, seguiremos repasando el Olimpo y sus habitantes.

27 enero, 2009

Un día gris, muy gris.

Amaneció mal, muy mal. Gris de nubes feas, frio el día, muy frio para mi gusto. Me apetecía quedarme en la cama, pero me levanté casi a gatas, por el puto efecto del ansiolítico. Aunque es una dosis mínima esas pastillas me hacen polvo, casi no me dejan pensar al comenzar el día. Creo que voy a reducirlo a la mitad; se lo consultaré a la médica, como dicen los viejos de mi barrio. A lo mejor ya no lo necesito.... ansiedad no noto mucha, pero me ayuda a dormir, aunque eso también es mentira, porque duermo mal. Al final todo es mentira. Vivimos en una absurda burbuja llena de mentiras. Nos mentimos a nosotros mismos, nos gusta. Bueno, a lo que iba: me duché y me obsequié con un desayuno a mi gusto. Antes de salir me vestí y después me vi en la calle llena de frio y de coches. Caminé deprisa hasta llegar a la zona de la Catedral.
Poca gente un poco más abajo, en la zona del Arrabalejo..... mis paseos suelen ser meditativos, pues voy solo y no hablo con nadie, salvo que me encuentre con algún conocido o familiar, cosa fácil de suceder en una pequeña ciudadela como ésta. Por fin llegué al primero de mis destinos. Hice unas pequeñas compras en plan marujo y seguí caminando y caminando. Una ciudad dice mucho de sus habitantes, y los habitantes de este rincón de Andalucía son los más castellanizados de toda la comunidad autónoma. Llegué al segundo de mis destinos y empecé a mirar libros. Los hay en oferta por las rebajas, restos de series y autores poco conocidos, libros que no enganchan mucho. Pero de vez en cuando descubres algún chollo. Por ejemplo, Rebelión en la granja, de Orwell, un clásico que merece ser leido. Otro que vi en el montón fue El guardián entre el centeno, de Salinger y un par de novelas de Paul Auster bastante buenas. Lo sé porque ya están leídas por un servidor. Y me gustaron. Auster tiene gancho con sus historias y sus novelas dentro de la propia novela. Como soy un vicioso de la lectura y me encanta descubrir nuevos autores, me compré la primera de la trilogía de Millennium, Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. Otro día contaré algo de Larsson, fallecido antes de ver publicada su trilogía.
Mi vicio llega más lejos todavía, pasé por la Biblioteca y saqué cuatro libros. Tres de autores desconocidos para mí:
  1. El mestro y Margarita, de Mijail Bulgákov.
  2. Una novela rusa, de Emmanuel Carrére.
  3. En el camino, de Jack Kerouac (obra de culto de la generación beat)
  4. La senda del perdedor, de mi admirado Charles Bukowski.

Y de momento eso es todo. Voy a cenar con permiso de mis posibles lectores. Mañana más y con música.

22 enero, 2009

Dios es que no tiene perdón de Dios con lo que pasa

Esas palabras las dijo hace poco alguien en televisión. El miércoles estuve en el hospital pasando mi revisión mensual, o control, del puto Sintrom, esa especie de aspirina a lo bestia que evita un exceso de coagulación en la sangre, dependiendo de cada paciente y tal. De esta manera evito que mi querida válvula, implantada en mi lindo corazón, se obstruya por cualquier gilipollez.

Las visitas a los hospitales pueden traumatizar incluso a tipos como los Hermanos Marx; deprime ver las condiciones de trabajo del personal, las instalaciones obsoletas, el amiguismo a la hora de colar a algún paciente en las consultas, la poca educación cívica de los asistentes a las consultas, el desmadre en el aparcamiento de los coches.

Pasé la mañana, hasta las once horas, esperando los resultados de mi analítica. Di cortos paseos por el pasillo de la ¿sala de espera?, saturada de sufridos "sintronianos", la mayoría ancianos acompañados por algún familiar con-cara-de-mala-leche-por-la-tarea-incómoda-de-tener-que-llevar-al-viejo-o-la-vieja-al-dichoso-control. Antes me gratifiqué con un buen desayuno en la nueva cafetería, con pantallón de televisión incluido. Había llegado en ayunas, que coño.
Me llevé un libro de bolsillo para leer (Sociedad humana: ética y política, de Bertrand Russell), un tema sencillito, sin complicaciones; vamos, un libro ligero para pasar el rato. Pero ante la cantidad de público que me rodeaba por todos lados, menos por uno, preferí escuchar la radio en mi flamante mp4, porque un servidor, a pesar de ser un triste pensionista (vivo a costa de ZP, que se joda) tiene mp4 y todo. Escuchaba yo Radio5-todo-noticias, mientras observaba a los especímenes que iban y venían, salían y entraban, bajaban y subían por todos lados de los laterales del pasillo y escalera. Una vieja casi se da de morros por no agarrarse a la salida del ascensor; otro capullo, joven, bajó la escalera de cuatro en cuatro, y en el último tramo se hizo la picha un lio, dando un traspiés y tragándose una columna. La columna aguantó. De pie y de espaldas tenía enfrente a una mole vestido con una especie de chandal raro, en plan camuflaje, pero con un pantalón que le sobraba culera una "jartá" (como dicen por aquí). Parecía que iba cagao con tal pantalón. Cuando la criatura hizo ademán de volverse y situarse de cara, pude comprobar el rostro y la pinta de un simio, cabeza rapada y con perilla de chivo, los brazos colgando en plan abandono y la mente también. Hubiese jurado que su profesión es una de las que más suenan ahora: portero de discoteca. Unas manos que si te agarran te joden la tuya. Ancho, cachas, ojos poco tiernos, mirada de pocos amigos. Vamos, aquí un amigo.
De repente me entró la vena filosófica y me dio por pensar que Dios no habita en sitios semejantes. Ni en ningún otro sitio. Pensé que Dios, de existir, debería ser mujer. Una mujer divina, con un culo magnífico (propio de una diosa) y ropa vaporosa y transparente, de diseño celestial, por supuesto. Acompañada por una corte de ángelas y angelitas (pero con sexo, no como los ángeles). Estaba yo pasando el rato entre las noticias del hombre del día (Obama) y mis ocurrencias mentales sobre Dios-mujer-vaporosa-culo-magnífico, cuando apareció una cirujano: cara de cansancio, como de muchas horas de quirófano, ojos azules, uniforme verde y gorro del mismo color que dejaba ver unos cabellos rubios. Rostro interesante, alta, bien.
A las once en punto me hicieron entrega del informe analítico. Todo correcto. Como tengo el coche sin batería, agarré un taxi y me planté en casa. Mi pareja tuvo turno de noche y dormía como una bendita, así que salí de nuevo a la calle y fui a visitar a mis amigos los polleros, en el mercado. Tengo una relación literaria con esta familia, compuesta por un matrimonio joven y la hermana de él, también joven. La mujer del pollero ha terminado de leer "Cumbres borrascosas", libro que le ha durado un montón de tiempo, porque no dispone de mucho para la lectura. El marido se terminó un tocho enorme de una autor británico del siglo XIX, cuyo tema no recuerdo ya. La cuñada lee lo que los otros ya han leido. Después me preguntan qué estoy leyendo, y me obligan a dar una pequeña reseña delante de todos los clientes de la pollería, que se esperan a que termine de contar de qué va el tema del libro con caras interrogantes. Lo que hace la incultura. Para terminar nuestra compra-entrevista, ellos me piden que les recomiende algún libro interesante. En tonces, mi menda se tira el moco y larga una clase magistral sobre los libros más de actualidad literaria. Ellos me escuchan muy atentos mientras descuartizan pollos, cortan pechugas en filetes y terminan de prepararme la bolsa con lo solicitado. Hace poco los encontré por el Paseo de la Estación con sus hijas, venían de comprar uno de los libros que les recomendé hacía unas semanas. Gente aplicada. Me hacen los deberes.
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Para terminar este mal rollo, y ya que hoy es mi cumple, me gustaria saber quién me robó, hace años, muchos años, el mes de Abril.
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06 enero, 2009

LA ÚLTIMA Y SE ACABÓ

1.- ¿Qué apodos tienes?
Ninguno, pero podéis llamarme Lobo, suena bien...¿no?

2.- ¿Cómo te arreglas el pelo?
Me lo arregla mi estilista. Es más cómodo.

3.- ¿Qué hay nuevo en tu vida?
Un año más de experiencia y otro menos de vida.

4.- ¿Cuántos colores luces hoy?
Jersey negro, vaquero azul, zapatos negros.

5.- ¿Introvertido o extrovertido?
Introvertido al principio. Luego, cuando me dan confianza me desmadro.

6.- ¿El último libro que has leído?
Hijo de Satanas, de Charles Bukowski (Buenísimos 20 relatos)

7.- ¿Duermes mucho?
No mucho, 6 a 7 horas. Y mal.

8.- Si la persona que te gusta está cogida, ¿qué haces?
Antes, joderme y aguantarme. Ahora no tengo ese problema. Estoy cogido.

9.- ¿Hay algo que te haya hecho infeliz estos días?
Los zapatazos a Bush.

10.- ¿Tu postre favorito?
Fruta.

11.- ¿Cuánto tardas en prepararte por la mañana?
Si tengo prisa, poco. Si dispongo de tiempo, mucho, me recreo.

12.- ¿Qué websites visitas diariamente?
Elpais.com, mi correo privado, el correo de Hotmail y algunas de blogs.

13.- ¿Qué asignaturas estás estudiando ahora mismo?
Digamos que estoy repasando algunas cosas de inglés y cultura islámica.

14.- ¿Te gusta conducir y limpiar?
Me chifla conducir en carretera. No me disgusta limpiar, y lo hago (cuando me apetece).

15.- ¿Me cuentas un sueño que desees hacer realidad?
Si te lo cuento, seguro que me denuncias por corruptor de mujeres.

16.- ¿La última película que has visto?
Ninguna. Veo muy poco cine. Hace años creo que me vi todas las películas.

17.- ¿Qué es mejor: amor eterno o amor memorable?
No hay nada para toda la vida. Quizá amor, simplemente.

18.- ¿Qué es lo que menos te gusta hacer de tus tareas diarias?
Hacer la cama. Lo odio desde la época del servicio militar.

19.- ¿Cuál es tu helado favorito?
Los italianos, de tutti-fruti y pistacho.

20.- ¿Qué es lo que esperas con más ansias de los próximos treinta días?
Que pasen pronto y cobre otra vez la pensión.

Bueno, se terminaron los memes. Besos y abrazos.

05 enero, 2009

LAS MEMES DE MI VAMPIRA FAVORITA


Compartir 3 cosas que nunca he hecho pero que me gustaria hacer:
  1. Recorrer los EEUU en coche, de norte a sur y de este a oeste.
  2. Vivir un año en el París de la Francia.
  3. Escribir un par de libros.

Como se podrá leer, tres cosas irrealizables.

Compartir tres cosas que NO haré nunca (o trataré de no hacer nunca).

  1. Ir a tomar por culo.
  2. Chatear con la Pantoja.
  3. Acostarme con Rajoy.

Mañana el segundo meme, o como se diga.

CHICAS...¿QUEREIS UN POLVO..RÓN??


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Demasiado dulce y pastoso para mi gusto.